Nuevo Entender del Ciclo del Fósforo en el Suelo

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El fósforo es un elemento vital en todos los seres vivos, está en el RNA, el DNA, forma parte de células y huesos, y además,  es el elemento que mueve la energía en los procesos metabólicos. En su modesta labor de captar un electrón donde sobra y entregarlo donde hace falta, funciona de puente para que prosiga la vida.

Es el segundo nutriente en importancia que se aplica a los cultivos agrícolas. Fósforo hay en abundancia en la tierra, el problema es que está en conformaciones que la mayoría de los seres vivos no pueden tomarlo. A diferencia del nitrógeno que está en el aire y se mueve por todas partes, el fósforo está sólo en el suelo, ya sea constituyendo minerales, fijado fuertemente por otros elementos, o en formas orgánicas, presencias de donde las plantas no pueden tomarlo y hacerlo circular en la cadena trófica. Las plantas necesitan fosfatos, forma oxidada del fósforo que solo se logra con la participación de los organismos del suelo, que son capaces de solubilizarlo desde las partículas minerales del suelo o mineralizarlo desde los residuos y materia orgánica.

La mayoría del fósforo en el suelo está en esos dos estanques, el mineral y el orgánico, pero existen otras dos fracciones menores que son de crucial importancia; una es el fósforo asimilable, el que es capaz de absorber la planta y que se encuentra en la solución del suelo, -es el fósforo  que miden los análisis de suelo-;  y la otra, es la fracción de fósforo que se encuentra en los seres vivos que habitan bajo el suelo, una fracción a la cual se le ha dado muy poca importancia, que normalmente se la asimilaba a la materia orgánica medida.

Visión tradicional de entender el ciclo del fósforo en el suelo.

El nuevo conocimiento del suelo, que lo ubica como un organismo vivo, hace comprender el error de concepto con que se ha manejado la fertilización fosfatada en la agricultura, que ha llevado a un uso excesivo de fertilizante, agregando costos a la actividad y contaminantes al medio ambiente. La estrategia recomendada y usada ha sido siempre llegar a un nivel mínimo de fósforo asimilable en el suelo, y para ello, sabiendo que el fósforo aplicado es fijado en gran parte por las partículas del suelo, se ocupan grandes dosis con el criterio de saturar el suelo y que quede un remanente  en la fracción asimilable.

Lo que se ha comprendido ahora, es que la fracción asimilable es producida por los organismos del suelo. Son ellos lo que mineralizan o solubilizan el fósforo, lo incorporan a sus cuerpos, y al decaer sus tejidos, entregan el fósforo útil a la solución del suelo. Eso implica que si se quiere subir los niveles de fósforo en el suelo, lo primero que se debe aumentar es la masa de microrganismos, y para ello hay que enfocarse en dos factores; el contenido de materia orgánica del suelo y la fracción de organismos vivos que contiene. El constituyente vivo de la materia orgánica representa entre el 1 y el 10% de su peso, y esa fracción es la que se debe tratar de aumentar, de manera de lograr una mayor masa de microrganismos que mantengan ciclando un mayor volumen de fósforo, reponiendo  en la cantidad necesaria desde las fuentes orgánicas e inorgánicas, el fósforo que extraen las plantas desde la solución.

Visión actualizada del ciclo del fósforo en el suelo.

La fertilización fosfatada será necesaria, pero sólo para suplir parte de lo que extrae el cultivo, y eso, en la medida que este fósforo añadido  provoque aumentos de producción.  Todos los suelos, y en especial los que tienen PH extremos donde el fósforo es fijado, deberían practicar una agricultura que se enfoque en reponer y hacer crecer la biología del suelo.

Para dar  ejemplos de magnitud: un suelo con 1,2 de densidad y un 2% de materia orgánica en sus primeros 25 centímetros, tiene 60 toneladas de materia orgánica en su interior, de la cual un 5% son organismos vivos, y estos, a su vez, tiene un 1% de fósforo en sus cuerpos, lo que equivale a 30 kilos de fósforo en el volumen referido. Dado lo efímero de la vida de estos organismos, este fósforo pasa en corto período nuevamente a su forma disponible en la solución, de donde es tomado por  plantas y  microrganismos que continúan con  el ciclo.

Elevar la materia orgánica del suelo, y con ello el banco de organismos vivos y consecuentemente el fósforo asimilable, es más barato que tratar de subir los niveles con fertilizantes fosfatados. Un cultivo de cobertera que aporte 10 toneladas de materia seca entre raíces, exudados y follaje, contribuye con el orden de 50 kilos de fósforo. Subir un 1% de materia orgánica en el suelo implica aumentar en 150 kilos de fósforo el pool orgánico. Pasar de un 2% de organismos vivos en la materia orgánica a un 9% en un suelo con un 3% de materia orgánica, es pasar de tener 18 kilos de fósforo ciclando en los organismos a tener 81 kilos de fósforo.

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