Sinergia en la recuperación de suelos

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Cuatro principios trabajan sinérgicamente en la recuperación de la productividad de un suelo alterado por la actividad agrícola, ellos son: No disturbar el suelo, mantenerlo cubierto, siempre con raíces, usar varias especies.

La fertilidad y productividad de un terreno es un factor que se puede recuperar. La pérdida de suelo por erosión, la disminución de los elementos nutrientes, el detrimento de la estructura, son factores que han venido aparejados con la práctica de la agricultura y la ganadería, y se pensaba que esa degradación era un proceso irreversible,  que tomaba eras geológicas para su recuperación.

Afortunadamente no se ha cumplido esa premisa, y se ha visto que con prácticas adecuadas no sólo se puede detener la pérdida de capacidad de producción de los suelos, si no, que se puede aumentar hasta llegar a sus niveles originales, alcanzando en alguna situaciones  superar el equilibrio que alguna vez alcanzó el suelo con sus condiciones climáticas, como sería el caso de un suelo de secano al cual se le incorpora agua.

El avance de la ciencia ha permitido mirar en mayor detalle lo que acontece en el suelo y con ello comprender su complejo funcionamiento y el rol que cumplen los microrganismos. El concepto de  suelo siendo un mero medio físico que actúa como soporte de plantas forzosamente ha quedado atrás, remplazado por el criterio en el cual el suelo es una unidad compuesta por partículas físicas y por microrganismos, lo que lo convierte en una comunidad viva que responde a los estímulos externos.

Las prácticas de manejo que se han utilizado para la recuperación de suelos son conocidas y probadas por los agricultores, y  ellas se enfocaban como medios para superar algún problema de productividad, alcanzado cumplir algunas de las metas por las cuales se las consideraba, pero que en general, no lograban revertir un problema de fondo.

El concepto del suelo como un organismos vivo hace comprender los efectos de cada acción en el ecosistema formado por suelo-microrganismos-plantas y da fundamentos a las prácticas de cero labranza y cultivos de cobertera, colocándolos como la solución efectiva para lograr los cuatro principios básicos para la recuperación de los suelos; 1°, No disturbar el suelo; 2°, Mantener el suelo siempre cubierto; 3°, Mantener el suelo siempre con raíces; 4°, Diversificar las especies que crecen en el suelo.

Con estos principios se está manteniendo lo menos alterado posible el hábitat de microrganismos; en todo momento el suelo está protegido  con una cubierta vegetal activa que está realizando fotosíntesis; los microrganismos están siendo alimentados a lo largo de todo el año y con ello pueden realizar sus funciones en beneficio de la comunidad ; y se presenta una diversidad de tipos de raíces, exudados, afinidades biológicas, mutualismos, que integran a una vasta comunidad donde cada uno aporta al conjunto.

Los efectos en la recuperación de la productividad se miden con el aumento de la materia orgánica, con fracción soluble de ella, con la tasa de respiración permanente de suelo y con el equilibrio de las poblaciones de hongos y bacterias. El seguimiento de estos parámetros permite ver como evoluciona el suelo ante la continuidad de la aplicación de los cuatro principios básicos, mejorando la fertilidad y las propiedades físicas, que al final redundan en la productividad de ese suelo.

La experiencia generada en los agricultores de avanzada ha dado antecedentes suficientes para avalar que las prácticas de cero labranza, cultivos de cobertera, rotaciones culturales y mezclas de especies en las coberteras como las herramientas efectivas para aumentar la fertilidad de los suelos, su productividad, y con ello la rentabilidad lograda en el trabo del predio.