Evolución de plantas y patógenos

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La evolución es un proceso gradual y permanente de ajuste de los organismos al ambiente en que están viviendo, es un proceso que toma tiempo, que toma generaciones, pero al final – aún que no hay un final ya que es un proceso continuo mientras exista vida – los ecosistema llegan a una cierta estabilidad en la que todos sus participantes se benefician, ya sea por mutualismos, por utilizar nichos distintos, o participar en el ciclo trófico como predador y presa.

Los primeros rudimentos de plantas comenzaron su vida en un ambiente plagado de bacterias y hongos ávidos por energía, en un ciclo que partía en cianobacterias que eran capaces de hacer fotosíntesis y aprovechar la energía del sol y otras que eran litótrofas que sacaban la energía y los nutrientes de los minerales de las rocas, ciclo que continuaba luego con organismos que se devoraban entre ellos, o vivían de sus restos una vez muertos, manteniendo así el flujo de energía.


Existían en ese ambiente también, procesos de mutualismo, organismos que empezaban a tener ventajas al funcionar asociados, superando a los que mantenían el esquema predador-presa, evolucionando de parasitismos a simbiosis, a comunidades colaborantes, para luego a uniones tan íntimas que formaron otros organismos. En ese duro ambiente comenzó la asociación de bacterias y hongos con las plantas, generando un proceso evolutivo donde las mejores relaciones eran las que prosperaban, ganándole terreno a las relaciones de parasitismo desequilibradas y a las de predador y presa, dónde el agotamiento del individuo base significaba la muerte del organismo que lo predaba.

Esa forma de evolucionar ha significado que la mayoría de los organismos del suelo cumplen un rol beneficioso para las plantas que se han desarrollado en un determinado ambiente. Plantas desarrolladas en ambientes aeróbicos tienen asociados microrganismos que funcionan en ambientes aeróbicos; plantas desarrolladas en ambientes salinos tienen otros microrganismos asociados que los benefician; plantas que evolucionaron en ambientes anaeróbicos tiene sus propias asociaciones.

El problema se genera cuando se mueve una planta de un ambiente a otro, o se le cambian in situ el ambiente a las plantas. Plantas que evolucionaron para crecer asociadas en ambientes aeróbicos que de un instante a otro se encuentran que están viviendo en un ambiente anaeróbico, que tienen a su alrededor microrganismos que no evolucionaron intimamente con ellas y que siguen en el rol de parasitismo descontrolado o de predadores. En ese ambiente la planta es una presa, y no cumple más función que entregar su vida, la energía y nutrientes acumulados, en favor de otro organismo de la cadena trófica.


Frutillas enfermas creciendo anegadas en un suelo caliente sin el auxilio de las bacterias y hongos que encuentra en su hábitat natural de sombreados bosques.

 

Las plantas en la cual se basa la agricultura – con excepción del arroz- son aeróbicas y tienen un inmenso número de especies de hongos y bacterias que funcionan en asociación con ella en una relación de mutuo beneficio. Son estos organismos los que proveen de nutrientes y elementos esenciales para la vida de la planta, son los que protegen a las raíces, ya sea, atacando otros organismos patógenos, o aventajándolos en desarrollo y excluyéndolo del entorno de las raíces. Un mecanismo donde un patógeno puede haber entrado por una raicilla y colonizar parte de su tejido, pero esa sección atacada dejará de crecer y lo harán las partes de raíces sanas asociadas a microorganismos beneficiosos, dominando con ello la relación con la planta.
El patógeno es un organismo oportunista que también ha evolucionado con la planta y los otros microrganismos. Está presente y restringido a los microambientes donde puede mantenerse hasta esperar las condiciones favorables para su desarrollo, el desequilibrio en el ambiente que le da ventaja sobre los otros microrganismos que son su competencia y control. Cuando un patógeno se presenta como problema la causa está en la modificación del ambiente donde se desarrolla la relación microrganismos-planta. Ese ambiente es en el cual se practica la agricultura y su alteración es resultado de esa actividad. La agricultura siempre va a afectar el ambiente natural, pero su práctica puede ser conducida a mantener la sanidad del suelo. Sanidad entendida como el dominio de los microrganismos que son benéficos para mantener un suelo bien estructurado y una relación mutualistas con las plantas que se necesita hacer crecer

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