Microrganismos determinan qué crece sobre el suelo.

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La mineralización y la humificación son dos procesos que sufre la materia orgánica en el suelo, el primero es resultado de la acción de las bacterias y el segundo es llevado a cabo por los hongos. En la mineralización es  la liberación de minerales desde su estructuración orgánica, entre ellos, el paso de amonio (NH4) a nitrato (NO3), y la humificación es la transformación de materia orgánica en ácidos orgánicos. En la mineralización se liberan los protones del amonio (H+) con lo que se eleva el Ph de la solución del suelo, y en la humificación  se producen ácidos orgánicos que tienen en su estructura  grupos carboxilos (COO-) que bajan el Ph de la solución. Con esas funciones clarificadas, se puede ver que cuando actúan las bacterias tienden a subir el Ph  y cuando actúan los hongos a bajar el Ph, lo que tiene gran importancia porque la forma que se encuentran los minerales en el suelo está fuertemente influenciada por el Ph de la solución.

Los hongos y bacterias no son los que marcan  el Ph general del suelo, ese factor va a estar dado principalmente por la composición mineral del suelo, que en masa es varias veces mayor que la masa de organismos vivos, y a la larga, cualquiera modificación puntual que se haga al Ph va a ser controlada y restaurada a su valor original por la masa mayoritaria que le da la característica al suelo. La perturbación debería ser muy grande, o muy constante, para originar cambios significativos en este parámetro, pero en alguna medida se puede lograr si se deja actuar a la biología del suelo.

De todas maneras, el Ph en el suelo no es uniforme y varía con el ambiente, con lo que está sucediendo en cada porción del suelo, en cada fracción, con su distinta carga de materiales líticos, materia orgánica y organismos vivos.

En toda esta variabilidad, el Ph que más interesa por la utilidad que tiene en todo el ciclo de vida que se origina a partir del suelo, es el que está inmediatamente al lado de las raíces, en la rizósfera, que corresponde  a unos escasos milímetros que rodean a raíces, raicillas y micorrizas asociadas a ellas. En ese pequeño espacio que circunda a esos órganos, en la solución acuosa en que están inmersos, es donde se produce el intercambio de servicios entre microrganismos y la planta, donde la planta exuda sus azúcares para alimentar a los microrganismos y donde estos solubilizan minerales y liberan compuestos orgánicos que la planta absorbe para su nutrición, desarrollo y defensa.

Ese es el Ph que verdaderamente interesa, y tiene la característica de ser influenciado por los microrganismos debido a su gran presencia en ese microambiente. Un Ph que se eleva cuando la carga de bacterias es mayoritaria y que baja cuando son los hongos dominantes. Una presencia de bacterias que indica que hay más nitratos en la solución, y que por tanto, se verán beneficiadas todas las plantas que tengan una preferencia por el nitrato y restringidas las plantas que les gusta más el amonio. Por el contrario, con más hongos existe un menor Ph, y de ese modo, una mayor cantidad de amonio, viéndose favorecida la presencia de plantas que absorben nitrógeno en preferencia bajo la forma de amonio.

Esta acción de los microrganismos del suelo es importante pues  están determinando que tipos de plantas van a crecer y dominar sobre la superficie. Así, en un suelo degradado donde la presencia de bacterias es mayoritaria, y muy escasa la presencia de hongos, van a aparecer de preferencia las malezas, que son plantas pioneras que prefieren el nitrato y que aprovechan esta ventana de baja competencia, pero a la vez,  hacen la función de meter carbono y nutriente al suelo con lo que posibilita mayor alimento para que aumente la población de  hongos, cambie la disponibilidad de nutrientes y mueva con ello una sucesión de plantas sobre el suelo hasta llegar a una combinación donde la circulación de energía alcanza una mayor eficiencia.

Si se deja actuar a la naturaleza, la sucesión de especies en un determinado terreno será malezas, praderas, arbustos y bosque, moviéndose el suelo de un contenido mayoritario de bacterias a uno donde dominan ampliamente los hongos, con un Ph que ha bajado desde su valor inicial.

 

 

Más información presentación Dra. Elaine Ingham.