¿Por qué fertilizar si los nutrientes están en el suelo?

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Hablarle a un agricultor hoy en día que cultive sin fertilizantes químicos inmediatamente lo asocia a que le estemos pidiendo que se tire de un avión sin paracaídas. Un riesgo que no está dispuesto a correr, reforzado en su conocimiento de años de práctica que le dice que cuando aplica fertilizante tiene mayor rendimiento y confirmado en que cada vez que le aparece el déficit de algún nuevo elemento, si lo aplica como fertilizante, la planta responde y logra un rendimiento cercano al esperado. Lo vio primero con el nitrógeno y el fósforo,  después con el potasio cuando se presentó como problema. Se hizo habitual la fertilización NPK y santo remedio, la cosecha se mantuvo. Unos pocos años después aparecieron problemas de calcio, azufre, magnesio, zinc, boro y la respuesta fue la misma, agregar al suelo lo que la planta mostraba como deficitario, hasta llegar últimamente a tener que fertilizar con silice por que los rendimientos estaban bajando si no se le agregaba ese elemento.

Si bien todos los elementos que iban faltando debería haber sido un indicativo que había un problema en la forma de hacer agricultura, los déficit de silice que mostraban las plantas debería haber sido el campanillazo que despertaba a agricultores y técnicos, puesto que es extremadamente ilógico que se presentara una falta de silice cuando el suelo mimos, la tierra que están pisando, está constituido en su gran mayoría por silice. Pero bueno, no ha sido así, y el comercio de fertilizante silicatados ha prosperado junto con los artículos técnicos que hablan de  la ventaja de su aplicación, desviando el tema a sesudos argumentos de la función del sílice en el metabolismo de la planta y no a la razón de porqué han tendido que aplicarlo al suelo.

El suelo tiene una fuente inagotable de todos los elementos que necesitan las plantas. Un ejemplo son los bosques milenarios que no han sido intervenidos, siguen extrayendo nutrientes y acumulándolos en su madera, manteniendo suelos fértiles llenos de nutrientes y vida.

Tómenos del cuadro anterior (Preparado por la Dra. Elaine Ingham) que presenta un resumen de muchos análisis de suelo. En fósforo (P) la media de los suelos indica 800 mg/kg de suelo, que en un suelo de densidad 1,2, en profundidad de 25 cm indicaría que habrían 2.400 kilos de fósforo, y a una profundidad de 1 metro, 9.600 kilos, que lo podemos comparar con el fosforo que retiró un cultivo de maíz para ensilaje que produjo 30 toneladas de materia seca y extrajo para ello 123 kilos de fósforo.

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Los minerales están cantidades asombrosas, lo que extraña es que eso no llame más la atención y se pregunten qué está pasando en el suelo que no entrega ahora los nutrientes. La respuesta es simple; no están los organismos vivos del suelo que toman los nutrientes de su estado mineral y los convierten a formas y elementos que la planta puede absorber.

  La estrategia en la agricultura puede seguir siendo el tratamiento del síntoma de la enfermedad, pero la real, y única solución, es tratar la causa de la enfermedad. Es la solución lógica, de efecto permanente, y desde luego, mucho más económica que gastar año a año en vez de corregir en una ocasión y cambiar la estrategia de  aproximación al problema. En la práctica se ha visto que dándole prioridad a la biología del suelo y reduciendo gradualmente los fertilizantes, en un periodo de cuatro años se logran niveles de actividad de los microrganismos donde ya los fertilizantes no son necesarios para mantener altos rendimientos.

El cambio de estrategia, el enfoque en la biología del suelo, tiene la ventaja de reducir los insumos y la necesidad de uso maquinaria, es una reducción neta de costos, pero a la vez ayuda a reducir los riesgos de producción, al crear una comunidad suelo-planta mucho más resistentes a los efectos climáticos y al ataque de enfermedades.