Hongos y Bacterias

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Dentro de la nueva terminología que ha aparecido para conocer en mejor medida el suelo productivo, se encuentra la Relación F/B, que es el ratio entre hongos (Fungis) y bacterias que están presentes en la materia orgánica del suelo en un determinado momento. Una relación muy pequeña, F/B= 0,01, es indicativo de un suelo con mucha presencia de bacterias y muy pocos hongos, y corresponde a un suelo poco desarrollado, que presta escasos servicios a la planta y consecuentemente tiene una baja productividad.

Eliane Ingham, Universidad Estatal de Colorado

 

En la medida que esa relación se estrecha por el aumento de hongos, los servicios que la biología del suelo  es capaz de prestarle a la planta aumentan en cantidad y variedad, permitiendo que las plantas crezcan con más vigor, hagan más fotosíntesis y logren con ello meter más azúcares al suelo, que es la fuente de energía que posibilita el desarrollo de los microrganismos. Es un circuito que se potencia en su funcionamiento y está en continua mejoría si no se los disturba, llegando a una producción sostenida de materia seca sobre el suelo de más de 2 kilos por metro cuadrado por año, equivalente a 20 toneladas por hectárea, que para hacerse una idea, sería la producción que podría entregar una pradera de alfalfa en su estado óptimo, sostenido este por una infinidad de años.

En la realidad, este rendimiento logrado en forma sostenida sólo se alcanza en los bosques no intervenidos, donde la relación hongo/batería se revierte y la población de hongos crece hasta hacerse  mucho mayor a la población de bacterias, llegando a ratios que superan 100/1. La relación hogos/bacterias que caracteriza un suelo sano y productivo están en el orden de 1/1 o un poco superior, con lo que se mantiene la función de las bacterias de degradar materia orgánica, liberar elementos minerales y acumular nutrientes, y se hace patente el rol de los hongos en la producción de compuestos que realizan la agregación del suelo, actúan como nutrientes y bioestimulantes, y de micorrizas que ayudan a las raíces en la absorción de agua y de nutrientes.

Un factor interesante en esta relación, es que la tasa de respiración crece proporcionalmente menos en la medida que aumenta el índice F/B, y se ha visto que se estabiliza la curva cuando el suelo ha alcanzado un 3% de materia orgánica. Este hecho es lo que permite incorporar carbono en tasas crecientes, viendo en casos prácticos que no hay límite en la cantidad de carbono que se puede acumular en el suelo.

Los consejos para una agricultura sustentable, que incluye en su concepto la mayor productividad del suelo y la mayor rentabilidad que permitiría a la actividad agrícola, indican que se debe elevar la tasa F/B al menos hasta 1/1, y para ello, además de las prácticas conservacionistas conocidas, como cero labranza, cultivos de cobertera de multi especies, rotación de cultivos, se ha visto progresos significativos al  agregar un buen compost, no con el fin de usarlo como enmienda, si no, con la función de ser fuente de organismos vivos y esporas que actuarían como semilla de los microrganismos benéficos, apurando así la colonización del suelo. Otra práctica que contribuye a una aumento de hongos en el suelo, es la incorporación del ganado en el circuito productivo, permitiendo que este ganado paste y excrete sobre la pradera.

Es necesario que los agricultores conozcan sus suelos con más detalle, y sepan que pueden mejorar la productividad con los nuevos conocimientos que ya están presentes como prácticas probadas, respaldadas por universidades, centros de investigación y agricultores pioneros. Las ventajas de estos nuevos métodos son tanto ambientales, con beneficios para todos,  como económicos, con ganancias  para él que los realiza.

Más información del tema en presentación de Dr. David Johnson,  de New Mexico State University

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