Glomalina, un partícipe ignorado

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La glomalina es una glicoproteína producida por una variedad de hongos que viven asociados a las raíces de algunas plantas en una relación mutualista donde ambos se benefician. Se le denominan hongos micorrízicos arbusculares pues generan unos cuerpos dentro de las células de las raíces que tienen la forma de un arbolito y extienden el resto de su organismos por medios de hifas que proyectan en el suelo. Corresponden a hongos del phylum Glomeromycota con más de 150 especies conocidas y se encuentran ampliamente distribuidos en distintos tipos de suelos, climas y asociado a una gran diversidad de plantas.

La glomalina es una sustancia pegajosa que contribuye a formar los agregados del suelo y se ha visto que es parte del tejido de las hifas de los hongos, que comienzan pegando partículas de suelo a las hifas cuando estas está vivas, y luego al morir la hifa,   la sustancia sigue activa al liberarse del tejido y continuar funcionando como cementante de las partículas. La abundancia de hifas forma una red que va sujetando el suelo en agregados mayores que mejoran la estructura porosa del suelo, y con ello, su capacidad de retención de agua y de circulación de aire, beneficiando  al resto de los microrganismos del suelo y a las plantas que introducen sus raíces para crecer sobre él.

Otra característica que hace interesante a la glomalina, es que es degradada muy lentamente por los organismos del suelo. Es parte de lo que se conocía como humus, la fracción más persistente de materia orgánica en el suelo, pero que se ha logrado diferenciar con nuevas técnicas de laboratorio, encontrando que su presencia puede significar el 10% de la materia orgánica, alcanzado en suelos de bosques no disturbados porcentajes que llegan al 30% del carbono fijado. Al humus, como la fracción persistente de la materia orgánica, se le supone una vida media de siete años en el suelo, y los estudios de  la glomalina indican que tendría una vida media que va entre siete y cuarenta años, siendo la forma de carbono fijado en el suelo que tiene la mayor persistencia, transformándose en una fuente de alto interés para fijar CO2 atmosférico en el suelo.

La intervención de los suelos es causa de la disminución de glomalina, y se puede ver que en suelos no laboreados el contenido de  glomalina ha aumentado, en un incremento expresado en dos vías;  por la mayor cantidad de materia orgánica en el suelo; y por el mayor porcentaje de glomalina que contiene esa materia orgánica.

Las prácticas de cero labranza, cultivos de cobertera y diversidad de especies utilizadas, son herramientas para aumentar la glomalina. Estos manejos estimulan a la bilogía del suelo, incluido los hongos micorrícizos arbusculares, logrando el efecto benéfico de formar los agregados del suelo y secuestrar carbono atmosférico.

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