El Orden de los Factores

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El orden de los factores no altera el producto. Esa es una sentencia que en matemáticas tiene valor, pero que en biología no sirve para explicar un resultado.

Tomemos La Vida -así con mayúscula- sobre la tierra de nuestro planeta, ¿Cómo se creó esta estructura tan diversa y  compleja?

En forma simple, la vida fue evolucionando en una cadena trófica donde la acumulación de nutrientes y energía permitía la aparición de otra forma de vida. Esto implica que hay un orden concreto de aparición de las formas de vida en la tierra, y como consecuencia, la mantención de ese orden es lo que da sustentabilidad a la cadena, y sobre todo, a las especies de última aparición en este escenario, como es el caso de la especie humana.

Todas las explicaciones de esta cadena trófica presentan a las plantas como el primer peldaño, como la fuente original en la formación de nutrientes y energía, pero ese es un concepto errado, y nos ha llevado a malinterpretar la funcionalidad de todo el sistema y a equivocarnos en las intervenciones que hacemos en él.

La cadena no nace en las plantas, la cadena nace en los microrganismos del suelo. De partida, son esos microrganismos los que formaron el suelo sobre el que pueden crecer las plantas, pasando  una roca molida a un sistema que es capaz de retener agua y proveer nutrientes. Es el primer paso para crear un hábitat donde evolucionaran los microrganismos hasta dar con una asociación exitosa que tomaba sus nutrientes del suelo y la energía del sol. Las plantas, las especies vegetales, son un paso evolutivo de la comunidad de microrganismos del suelo y siguen teniendo una íntima e intricada relación, donde es vital para las plantas tener el auxilio de los microrganismo del suelo.

En esta cadena de prioridades, los microrganismos del suelo pueden vivir sin las plantas, pero no así las plantas, que no pueden vivir sin los microrganismos del suelo.

Nuestro error ha sido no comprender esta simple ley, y hemos practicado con mucho esfuerzo y recursos  una agricultura en que tratamos de reponer el rol que le hemos negado a los microrganismos. Una falta de entendimiento del funcionamiento del sistema que ha degradado el potencial productivo de los suelos, encarecido los alimentos y empobrecido a agricultores.