Agua es vida

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agua es vida

El agua es vida. Es una sentencia que se repite en conversaciones privadas, en discursos públicos, en noticias de prensa y televisión, escrita en periódicos y revista. Una sentencia tan recurrida que ya ha perdido su significado, reduciéndose en la mayoría de las menciones a lo importante que es el agua para el hombre, lo vital que es para la especie humana, para rematar en lo fundamental que es para las ciudades el contar con agua potable. Un uso exclusivamente antrópico donde los otros usos de presentan como antagonista al consumo humano.

La realidad es bastante más amplia y todas las formas de vida dependen del agua en la tierra. Constituye parte de sus cuerpos, es el medio en que se desarrollan, donde se mueven, donde se alimentan, donde se reproducen. El agua forma, es ambiente y es vehículo y no hay vida sin su presencia. Sin el resto de la vida – microbios, plantas, animales-  en la tierra no habría ciudades, no existirían los conglomerados urbanos, lo único presente sería un desierto infinito.

Según el Servicio de Geología de USA, el agua dulce en la tierra corresponde a poco menos de un 3% de toda el agua del globo, de ese porcentaje, un poco más de la mitad está fijada como hielo en los casquetes polares, siendo el 1,5% restante el agua que da vida a todo los ecosistemas que se generan en la tierra sobre los continentes. De ese 1,5%, no más del 20 % se ocupa en uso humano, llevándose la agricultura un 70% de ese volumen, la minería e industria un 20% y el consumo humano directo el 10% restante, en cuentas finales, el consumo humano es el 10% del 20% del 1,5 %, lo que da una cifra de 0,03% de utilización de toda el agua que da vida en la tierra. Una cifra un poco exigua para restringir y priorizar el agua hacia el consumo humano inmediato, y esconde el porcentaje inverso, que es la vida que da posibilidad a la existencia de la vida humana.

La mayor demanda que se presupuesta en agua potable en el futuro debido al  aumento de población y mejoras en los niveles de vida, tiene que ser conjugada con un uso más eficiente y racional del agua potable, que es un punto que involucra directamente a las personas en su forma de consumir el agua, a los urbanistas en la planificación de las ciudades con parques y jardines con vegetación acorde al clima del sector, y a las autoridades en una función de cuidar el medio ambiente que genera la fuente de agua y promover un uso más responsable por parte de la ciudadanía.