Pastoreo Rotativo Intensivo; una mejor opción de pastoreo de praderas

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El pastoreo rotativo intensivo es una práctica para aprovechar las praderas que nace de la observación del comportamiento de las grandes masas de herbívoros que han pastado por siglos las mismas praderas sin causar su destrucción, y muy por el contrario, construyendo en ella suelos cada vez más fértiles y productivos. Bisontes en Norte América; cebras, ñus, gacelas en África. Animales que se agrupan en grandes masas para protegerse de los predadores; que se van moviendo constantemente en busca del forraje; que no tienen la posibilidad de ser selectivos y se comen todas las especies que hay en la pradera;  que consumen sólo la parte más tierna del follaje dejando una cantidad de hojas que permite la recuperación de la planta; que devuelven al suelo grandes cantidades de nutrientes al defecar y orinar; y que en sus migraciones,  retornan a los mismos suelos sólo después que las praderas se han vuelto a recuperar, prefiriendo pastar en praderas que ya tienen un  cierto grado de desarrollo.

Un comportamiento que adaptó plantas y animales a un ciclo en que ambos se favorecían, y nutrían la vida del suelo que sostenía la vida y productividad de las plantas. Suelos fértiles, con buena porosidad para recibir y retener las aguas de lluvia y permitir el movimiento de aire en su interior, con una compleja red de microrganismos que generaban y reponían su fertilidad,  suelos donde por siglos la agricultura encontró sus mejores rendimientos.

El pastoreo rotativo intensivo copia este comportamiento y se basa en confinar los animales a potrerillos donde van a encontrar su alimentación diaria en un pastoreo que no les permite una selectividad sobre las plantas que consumen, manejando una intensidad que implica dejar en el potrero entre el 30 y el 50% del follaje de la planta, moviéndolos al día siguiente a otro potrerillo, no volviendo a pastorear el primer potrerillo hasta que se haya recuperado la pradera y tenga la cantidad y calidad deseada en el forraje que se va a poner a disposición de los animales.

Para manejar las masas de ganado se realiza un diseño de potreros con cercados tradicionales y se van creando los potrerillos con la ayuda de cercos eléctricos móviles, preocupándose en este diseño de la distribución del agua de bebida para los animales que debe  llegar a cada sector de pastoreo diario.

Este sistema de fraccionamiento de la pradera para ofrecer el volumen diario de forraje que requiere la masa de ganado puede ser desarrollado en praderas formadas por especie perennes, que se pastorean una y otra vez luego de su recuperación; en praderas de especies anuales durante su ciclo de crecimiento dejando un volumen de follaje , tal como una pradera perenne, y luego en su madures y senescencia donde se pueden utilizar en su totalidad, consumiendo todo el forraje disponible, o bien dejando un volumen que actué como protector el suelo; como también,  ser utilizado en praderas de arbustos forrajero, que pueden ser arbustos nativos o plantaciones de especies forrajeras como atriplex, tagasaste o acacia saligna.

En todos estos casos se debe calcular cuánto se necesita de forraje diariamente para satisfacer las necesidades del ganado -cuantos kilos de forraje se debe dejar a su disposición-  y para ello se debe medir cuantos kilos de forraje está entregando un metro cuadrado de pradera en la intensidad con que se quiere cosechar. Si se quiere dejar un remanente de un 50% de la planta luego del pastoreo, se debería considerar sólo la mitad de la masa vegetal medida como forraje. Con esos kilos de producción por metro cuadrado se determina la cantidad de metros cuadrados que debe tener el potrerillo, y se limita la superficie con el cerco eléctrico. La práctica de observar como ha quedado el potrerillo pastoreado va a permitir juntar la experiencia para ir ajustando la carga adecuada para cada sector de la pradera y época del año. La observación de lo que va pasando con el ganado y la pradera es una pieza fundamental de la gestión.

Otra ventaja de este sistema es que se elimina, o reduce al mínimo, la necesidad de tener forraje guardado. El concepto es siempre tener forraje en pie; tierno en la época de crecimiento y seco en el periodo anual de escases de agua que frena el crecimiento, que puede ser complementado con el pastoreo sobre especies arbustivas forrajeras, ajustando siempre la dimensión del potrerillo a necesidad diaria de alimentación del ganado.

La producción anual de forraje y el volumen producido, o disponible, mensualmente, va a indicar la carga animal que puede soportar el predio en una explotación sustentable, manejando alternativas de recibir ganado en meses donde se puede producir una abundancia de pasto; descargar el predio en los meses que se va a prever una menor disponibilidad de forraje, o bien, suplementar la alimentación del ganado es esos periodos.

Lo importante es comprender que la parte principal de este sistema productivo es la biología del suelo, los microrganismos que viven en él. Son ellos los que permiten crear un suelo poroso y fértil, que es capaz de absorber y retener mayores  volúmenes agua y generar los elementos nutritivos que requieren las plantas.

 La ganadería no es un ciclo planta-ganado, el ciclo completo es microrganismo del suelo-planta-ganado. Son los tres componentes lo que generan una actividad rentable y sustentable en el tiempo, que saca del sistema productivo el uso de insumos externos que se hacen necesarios sólo por la degradación que se ha causado en el  suelo debido a una inadecuada forma de utilización.

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Manejo de pastoreo